La definición del propósito de una organización es un ejercicio de pensamiento estratégico, donde ponemos los lineamientos del éxito de la organización mucho más allá de su capacidad de generar ganancias, es cuando realmente le damos valor a la empresa como entidad importante tanto para los accionistas, como para colaboradores, clientes, el País y la sociedad en general.
Muchas empresas se equivocan al pensar que, para tener claridad de propósito, es suficiente desarrollar un par de enunciados lindos como Misión o Visión. La práctica general deja ver el vacío que persiste en la mayoría de las definiciones, generalmente hechas de forma apresurada, sin profundidad ni honestidad, se convierten en meras piezas publicitarias cuya vigencia ya es obsoleta al colgarla en la pared de la recepción al público.
La definición del propósito organizacional es fundamental y debe ser una brújula que sirva como guía de conducta, fuente de sinergia y guía de decisión para quienes conforman la empresa. Para ello debe desarrollarse con seriedad y profundidad, considerando los intereses de todos los públicos claves y las capacidades de logro de la empresa. Un propósito debe ser honesto; clientes y colaboradores conocen muy de cerca la realidad de la empresa y, si el propósito no es coherente con la práctica perderá su fuerza como fuente de inspiración.
Con estas condiciones la definición del propósito de una organización puede tener un impacto significativo en el clima laboral, generando:
1. Sentido de pertenencia y motivación: Cuando una organización tiene un propósito claro y significativo, los empleados tienden a sentirse más conectados con su trabajo. Saben que su contribución está alineada con un propósito más amplio y esto puede aumentar su sentido de pertenencia.
2. Coherencia y alineación: Un propósito bien definido ayuda a establecer una dirección clara para la organización. Los empleados saben qué se espera de ellos y cómo su trabajo se relaciona con los objetivos generales de la organización. Esto crea un sentido de coherencia y alineación en el equipo, lo cual puede contribuir a un clima laboral positivo.
3. Orientación hacia objetivos compartidos: El propósito de una organización puede servir como una brújula para la toma de decisiones y la planificación estratégica. Cuando los empleados comprenden el propósito y los objetivos de la organización, pueden trabajar juntos hacia metas comunes. Esto fomenta la colaboración, el trabajo en equipo y una cultura de apoyo mutuo.
4. Resiliencia y adaptabilidad: En tiempos de cambios y desafíos, el propósito de la organización puede servir como un ancla que ayuda a mantener a los empleados enfocados y motivados. Proporciona un sentido de dirección y propósito en medio de la incertidumbre, lo que aumenta la resiliencia y la capacidad de adaptación del equipo.
En resumen, la definición del propósito de una organización puede tener un impacto profundo en el clima laboral. Un propósito claro, coherente y significativo puede fomentar un clima laboral positivo, en el que los empleados se sienten comprometidos, valorados y motivados para dar lo mejor de sí mismos.
CLAUDIO MASSUCCO