Hace unos días cayó en mis manos un artículo en Linkedin que anunciaba la muerte definitiva de la Misión y Visión de las empresas.
Introducción
La Misión y la Visión se han considerado como pilares del éxito de una empresa y requisito indispensable de su plan estratégico. Sin embargo, existe un gran escepticismo sobre su relevancia y utilidad práctica. En gran medida los elementos de los principios corporativos como Misión, Visión y Valores han perdido su significado, convirtiéndose en meros ejercicios de redacción, vacíos y desconectados de la realidad del negocio. Sin embargo, antes de declarar su muerte, es crucial comprender las causas subyacentes y explorar soluciones para revivir su importancia funcional en la estrategia y cultura de una organización.
Evidencias de una muerte temprana
Yo tengo la costumbre de leer la misión y visión de las empresas que visito, generalmente están en algún área de recepción, además poseo el hábito incómodo de preguntarles a los gerentes sobre estos enunciados. En resumidas cuentas puedes ver que el la mayor parte del contenido puede aplicarse a cualquier empresa, se utilizan palabras que son constantes en estas declaraciones, como son: crear, liderar, innovar, calidad, etc. Mucha idealización pero pocas ideas, y por otro lado, pocos son los gerentes que han recordado algo significativo de sus propios principios corporativos. Como ejercicio, si has elaborado la misión visión y valores de tu empresa, escribe lo que recuerdas y luego compáralas con tus apuntes.
Definitivamente existen señales que apuntan a la creciente irrelevancia de la Misión y la Visión como principios de la gestión empresarial.
¿Necesitamos Misión, Visión y Valores?
Entender esta necesidad es importante para saber si vale la pena rescatar estos enunciados, obviamente en internet encontraras largas listas de beneficios; Personalmente las considero necesarias porque:
- Dicen en forma clara que debemos ser (Misión), que queremos lograr (Visión) y cómo lo debemos a hacer (Valores), llenando estos tres requisitos son una guía de acción que recorre toda la organización.
- Lo dicen en forma breve y comprensible, asegurando que lo esencial sea entendible, siendo así una promesa hacia nuestros públicos claves, (accionistas, clientes, empleados, etc.) y haciendo que para ellos la empresa sea previsible en el tiempo.
- Son el punto de referencia necesario para orientar el negocio, son como las estrellas para el navegante, todas las noches nos dicen si estamos o no en el rumbo deseado.
- Es la democratización de la auditoría de gestión, dando a los públicos claves un parámetro sobre el que juzgar a la empresa.
Creo que, independientemente de la etiqueta que usemos, tanto "misión" como "propósito" son igual de pertinentes. Lo crucial es entender qué debemos ser, qué metas debemos alcanzar y cómo planeamos hacerlo. Estas definiciones son fundamentales para impulsar la innovación y desarrollo de la empresa.
Entonces, si son tan importantes ¿por qué se mueren?
Es esencial comprender las causas subyacentes que están contribuyendo a la creciente irrelevancia de las declaraciones de Misión, Visión y Valores. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:
- Se hacen de forma apresurada, solo para cumplir con un requisito en el plan estratégico o algún otro proceso que lo requiera.
- Quienes facilitan el trabajo suelen ser probablemente expertos en áreas operativas específicas, y lo ven como un requerimiento para algún otro proceso (plan operativo, , desarrollo de producto, RRPP, sistemas de información, Plan de calidad, etc.)
- No hay claridad en las definiciones, al punto que diferentes facilitadores intercambian los conceptos entre misión y visión y los valores se los desarrolla como si fuesen algo genérico (honestidad, igualdad, respeto, tolerancia, trabajo en equipo, etc.).
- Se prioriza el aspecto motivacional, sacrificando la claridad estratégica, elaborando algo muy parecido a un folleto publicitario destinado a contentar a todo el mundo
- Los gerentes están muy conectados con el día a día de la operación y se les dificulta dedicar tiempo al pensamiento reflexivo, apoyándose más en la rapidez de la intuición (hasta que esta los traiciona en forma reiterada).
- Se elaboran en forma coyuntural y quedan obsoletas frente a los cambios del entorno.
- Por último actuamos en contradicción con los enunciados, amputando cualquier credibilidad de los enunciados estratégicos.
Y ahora… ¿Cómo evitamos todo esto?
Aparte de estar atentos a no caer en las causas detalladas anteriormente se debe considerar que al hacer este ejercicio se están construyendo las raíces estratégicas de la empresa.
- Primero se debe tener claridad sobre cada concepto (o al menos tener claridad de cuál es su origen y alcance) y sobre todo que insumos se deben considerar para contar con insights significativos para su elaboración.
- Segundo, se debe ser honesto en las definiciones, si no estás dispuesto a invertir en algo no lo pongas, éstas no son una lista de deseos de cómo crees que deberías ser, solo debe estar aquello que realmente quieres construir y es importante para tus públicos claves, aquello en lo que deberás poner recursos (dinero, tiempo y espacio). Muchas empresas ponen la innovación en alguno de sus enunciados ¿Cuántas han desarrollado una estrategia y estructura de innovación?
- Tercero, debe ser funcional, debe dar un marco de referencia para la toma de decisiones, y si tu misión o visión no son suficientemente motivadoras como para exponerla en una pared, no la pongas, su lugar es en la mente del gerente durante las decisiones críticas.
Para saber más de los elementos de la estrategia según mi perspectiva, puedes leer el siguiente artículo: “CÓMO CONSTRUIR LA ESTRATEGIA, 6 Elementos De La Estrategia Corporativa”
Conclusiones:
Aunque muchos consideran obsoletas a la Misión y Visión empresariales, aún tienen valor si se manejan correctamente. Son como un mapa que guía a la empresa hacia sus metas, si se elaboran con claridad y honestidad. Evitar su irrelevancia implica tomarse en serio su elaboración, ser honesto en su contenido y asegurarse de que sean prácticas para la toma de decisiones. Revitalizar estas declaraciones estratégicas puede brindar dirección y coherencia a las empresas en un mundo en constante cambio